No existe una gran diferencia entre lo que regalamos personalmente y lo que obsequian las empresas. Tal vez estas últimas están un poco más limitadas por el precio, por la caducidad y por otras consideraciones, pero en el fondo (piénselo, tal vez le ayude con la elección de sus regalos promocionales), no existe apenas disimilitud.

Prendas de vestir, carteras y monederos, porta-documentos, bombones y caramelos, y un sinfín de objetos son utilizados en uno y otro ámbito, aunque las empresas tengan que sustituir un jersey por una sudadera, una camisa por una camiseta y apenas usen, aunque los hay en el mercado promocional, corbatas, calcetines o cinturones.

Regalar caramelos promocionalesCuando recibimos a alguien en nuestra casa nos apresuramos a ofrecerle una bebida, unos bombones, algo para picar. Lo mismo ocurre cuando una empresa preocupada por su imagen es visitada: pueden ofrecerle un café o ponerle delante una cestita con bombones o caramelos.

Podemos dividir los regalos en dos grupos: los que buscan perdurar un cierto período de tiempo y los efímeros. Nos ocuparemos de estos últimos.

Flores y dulces se han obsequiado desde siempre y sus breves existencias les confieren un aire de distinción y elegancia que no poseen otros regalos, excepto, tal vez, algunos muy caros.

¡Flores!, he aquí uno de los pocos regalos que es muy utilizado a nivel personal y muy poco a nivel empresarial, debido a su naturaleza frágil y perecedera y a la dificultad que ofrecen para ser personalizadas.

Utilizar caramelos o chocolates promocionales para regalar a su público objetivo es una forma de manifestar sentimientos, más que un regalo en sí; siendo tan efímero el objeto minimiza su condición de obsequio y solo queda lo que se pretendía transmitir por él: las personas que formamos esta empresa somos gente agradable, apreciamos su…, agradecemos su…, usted nos preocupa, le recordamos, su visita es un placer para nosotros, etc…

Estas pequeñas emociones y complicidades que logramos transmitir a nuestro público son base fundamental para nuestra marca y decantarán, muchas veces, una opción de compra hacia nosotros.

Es decir, los caramelos y bombones publicitarios pueden desaparecer casi al momento, y no tienen la capacidad de resistencia de otros regalos promocionales como los bolígrafos, las gorras y las camisetas, pero tienen un contenido emocional que, aunque difícilmente cuantificable, es muy potente. También ayudan a suavizar la imagen de la empresa, haciéndola cercana y accesible a los ojos del público.

Y nunca nos equivocaremos, ya que los caramelos y chocolates publicitarios gustan a todo el mundo.

Prohibida la reproducción total o parcial sin permiso.   © Promología ®

Desarrollado por Hacermiweb